CUANDO EL GATO NO ESTÁ…

Diego SosaUncategorizedLeave a Comment

Hace unos días me desocuparon un apartamento que tengo como inversión y decidí hacer algunas renovaciones antes de rentarlo nuevamente. Como ya lo había hecho en mi casa, decidí pintar, poner los pisos y el tabloncillo yo mismo. Una buena semana de trabajo y ya está. Durante esos días con el lomo encorvado me preguntaba por qué cuando muchos empleados no tienen la supervisión del jefe enderezan el dorso. Por el momento me concentraré en el comportamiento general… hoy en día hay unos problemas de adicción que trataré más adelante.

Por un lado me puedo dar cuenta que los controles suelen ser eficientes: Trabajo basado resultados, medidores de eficiencia, vigilancia, etc.

Por otro lado está la motivación: Crear una buena atmósfera y hacer a la persona dueña de su trabajo lo lleva a comprometerse con lo que hace. Decirlo es fácil…

La realidad es que para lograrlo hay muchos, por no decir demasiados, factores envueltos: Tenemos al dueño de la empresa, él pone las reglas generales y da el ejemplo a seguir; Luego está el dirigente más alto, que en la mayoría de las ocasiones es el mismo dueño. Éste hace que el día a día de la empresa sea un edén o un infierno; Luego están los mandos medios, buscados o acomodados a la filosofía de la jefatura máxima, o sea, trabajadores del cielo, o del…; Y por último están los que ejecutan, estos se adaptan o se quejan todo el tiempo.

Otro factor que tenemos las son las costumbres y malas costumbres con relación al trabajo. Sí, hay personas que se acostumbran a hacer lo mínimo y pasar las horas empujando el reloj, mientras otras consideran que el tiempo no es suficiente para hacer su trabajo y se convierten en hormiguitas que laboran y laboran sin importarles que los vigilen o no.

Muchas veces veo que contratamos a alguien, por ejemplo para hacer el trabajo que me pasé la semana realizando, pero lo hace mal y se tarda demasiado. Tenemos que supervisarlo y andar con un látigo detrás. Otras veces contratamos el trabajo por un precio cerrado y resultados garantizados: Ellos ponen los materiales y se encargan de entregarlo bien hecho en un tiempo adecuado. Si algo está mal, tendrán que rehacerlo y perderán dinero y tiempo (que es más dinero). Entonces el trabajo se realiza mejor y con perfección. La diferencia está, en parte, en ser dueño del trabajo, pero por otro lado está la actitud de la persona, de dar el paso en su vida a ser el dueño de ese trabajo.

Por lo tanto, es una combinación de factores, pero más que eso, es una decisión individual. En mi vida de empleado me tocó trabajar en lugares que otros no querían hacer nada y se quejaban de todo y de todos, pero eso no fue suficiente para quitarme el anhelo de realizar mi trabajo con determinación. Viví atmósferas agudas, pero no me afectaron. Tenía siempre mi frente en alto y sabía que la paga y el jefe que tenía eran algo pasajero y externo a mis resultados. Si decidí quedarme en ese lugar, había sido mi decisión, por eso no podía influir en mi resultado final. Presiones por crecimiento y mejores resultados no eran suficientes para motivarme ni desmotivarme. En uno de mis trabajos, mi jefe estaba a más de 12,000 Kilómetros, no me podía vigilar, pero eso no me hacía libre para tener libertinaje. Mi motivación era interna, tenía bien definida mi meta y nada me desviaría de ella. Al tomar un trabajo pongo una meta, pero lo que en realidad me mueve es mi filosofía de vida. Nunca tuve un líder motivador, mi motivación era que me dejaran trabajar y demostrar que podía superar las expectativas… era una motivación propia e interna… esa es mi mejor motivación.

A muchos será necesario imprimirles la motivación de vivir en expectación positiva, créame, podremos conseguir mucho siendo buenos líderes y creando excelentes atmósferas de trabajo, pero la motivación interna e individual de cada uno, es lo mejor que puede estamparle un líder a su equipo… Le incentivo a ser mentor de sus colaboradores. Y más que eso, a ser mentor de usted mismo.

Antes de retirarme en esta semana, mencioné las adicciones: Las comunicaciones están haciendo a las personas casi inoperantes y totalmente ineficaces. El derroche de recursos (tiempo principalmente) es absurdo. Chat, Facebook, teléfonos inteligentes, llamadas telefónicas… Analícese y analice a sus colaboradores, esto ya no es una enfermedad, es una epidemia. Y sólo se mejorará con soluciones drásticas. Insto a que tengamos una mejor comunicación, no una mayor.

Nos vemos la próxima semana.

FRASE DE LA SEMANA
“Ser el dueño de mi motivación me da el control total sobre el camino y los resultados.”
Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Conferencista y Escritor

       Estos temas están ampliados en mis libros:

  •  ¡Alcanza la Cumbre! y
  •  ¿No tienes tiempo?

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