SOY LO QUE COMPARTO

Diego SosaUncategorizedLeave a Comment

Estamos en la era digital, lo que queremos decir lo hacemos escribiendo, compartiendo escritos de otros (con o sin comentarios) y por fotos o videos, entre otras posibilidades. Veo personas que postean en un grupo: “Necesito un empleo”. Cuando veo la foto de su perfil es un joven con una botella en la mano o una dama en una postura muy provocativa.
He hecho algunos experimentos y me doy una vuelta por perfiles de desconocidos, me voy haciendo una imagen de lo que esa persona piensa, cómo piensa y con eso me imagino lo que podría esperar de ella.
Algunos que me solicitan ser agregados como contacto en mi perfil personal nunca recibirán respuesta; no emitimos en la misma frecuencia de onda, o mejor dicho, somos casi contrarios (y no me refiero a preferencias políticas, deportivas o religiosas).
Para muchos es más importante ver las publicaciones de una persona que lo que haya puesto en su hoja de vida. Un diploma puede decirnos que una persona estuvo expuesta a ciertos conocimientos, pero no lo que la persona es y por lo que se interesa.
Un ingeniero civil que busque empleo o clientes como tal, pero que en su perfil sólo se queja de la vida, de la situación, de los amigos, etc., y no tiene nada interesante con relación a su profesión, me está mostrando que no está apasionado por que lo hace o quiere hacer. Videos de construcciones interesantes, inventos y maravillas de su área serían un buen indicio de que le gusta lo que quiere hacer o estudió. ¿Qué podría esperar de una persona que estudió psicología? Claro, datos interesantes del comportamiento humano. No le pido que no coloque el resto, sino que también muestre que le gusta de su área profesional.
Por otro lado, tenemos lo que no debemos publicar. Videos y fotos subidas de tono pueden ser tomadas a mal por su empleador o cliente. Claro, si su perfil es estrictamente privado no tendrá inconvenientes… ¡pero! No tener presencia pública impedirá que sus clientes o empleadores sepan quién usted realmente es, o aparenta ser.
Otro inconveniente son los estados de ánimo que solemos informar en nuestras presentaciones públicas, con ellos podemos conseguir solidaridad de nuestros contactos y a la vez mostrar cómo manejamos nuestras emociones. Con esto llego al punto neurálgico de este escrito: Siempre digo que contratamos personas por sus aptitudes (capacitación) y las despedimos por sus actitudes (capacidades de manejar la inteligencia emocional).
Dominar las reacciones a nuestras emociones es primordial para conseguir resultados, tanto en lo personal como en lo profesional. En mis libros Migomismo I y II enseño a profundidad el manejo emocional. Reconocer las emociones que los demás a nuestro alrededor están viviendo y manejar las relaciones con ellos es primordial para el éxito de las personas y de las empresas.
Otra vertiente es la imagen personal. Cada red tiene su público. Tomemos LinkedIn como ejemplo de perfil profesional. Me interesa mucho porque supuestamente en ella nos estamos presentando como profesionales. Suelo ver en la foto que nos presenta algunos selfis, muchos de ellos muy mal tomados, algunos en lugares inapropiados, como el vehículo, o con gestos y poses nada profesionales.
¿Qué ha pasado con las fotos profesionales para hojas de vida? LinkedIn es mi hoja de vida. No debo colocar una foto jugando con mis hijos o en una fiesta con alcohol en mis manos. Mi foto no debe estar estirada por no tener el tamaño correcto, etc.
FRASE DE LA SEMANA
“Los demás me evalúan por lo que muestro de mí”.
Diego A. Sosa

Consultor, Conferencista, Coach y Escritor

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