UNA CASA NO ES UN PASIVO (II)

Diego SosaUncategorizedLeave a Comment

Seguimos analizando algunos factores esenciales para determinar si debemos tener un techo propio o mejor ponemos a producir el dinero que invertiríamos en nuestra vivienda.
¿En qué invertir?:Para algunos será fácil utilizar el dinero con que adquiriría una casa para lograr ingresos pasivos con algún instrumento financiero de bajo riesgo y buenos rendimientos. No en todos los países existen esas posibilidades: Las bolsas de valores no ofrecen tantas oportunidades; las leyes que protegen a los inquilinos (si, por ejemplo, compramos inmuebles para alquilar) son demasiado permisivas y terminan convirtiendo ese tipo de inversión en un riego muy alto; las buenas inversiones en las instituciones financieras apenas superan la devaluación de la moneda y no llegan a superar la inflación real, etc.
Devaluación de la pensión: La suma recibida mensualmente no variará al pasar los años; la devaluación y la inflación sí. En países emergentes la estabilidad económica no es muy confiable en el largo plazo, y después de diez años posiblemente lo que recibimos nos sirve para comprar la mitad de lo que percibíamos al momento del retiro.
Beneficios fiscales: Algunos estados ofrecen incentivos a las personas que invierten su dinero y le reconocen el pago de alquiler como un gasto que pueden deducir en su declaración de impuestos. La combinación es perfecta para ser inversionista y no dueño. La idea es motivar a las personas a que inviertan y a otros a que gasten con el interés de mover la economía. No en todos los países existe la misma realidad. Muchas veces es contraria; se gravan los ahorros y los intereses de las inversiones y no se reconoce como gasto el pago de alquiler de una vivienda.
Otros gastos: Cuando maduramos, nuestro cuerpo también lo hace. Llega un momento que comienzan algunos instrumentos de nuestra orquesta interna a no estar tan afinados como de costumbre. Para lograr la mejor melodía debemos ayudarnos con los avances farmacéuticos y el trabajo de los galenos. Todo eso cuesta. Mientras más años gastemos, más caro es mantenernos en buen estado; esos y otros costos que llegan con la edad reducen el poder adquisitivo de nuestros ingresos pasivos.
Riesgo de quedar sin techo: En algunos países la asistencia social se hace cargo de la vivienda de las personas que no pueden pagarlas. En la mayoría de las naciones no es así. Llegamos al extremo que gobiernos construyen viviendas de lujo para ayudar a los que pueden vivir en ese tipo de inmuebles, o sea, los ya ricos, los que no necesitan. No cuente con que en el peor de los momentos el estado le entregará una vivienda digna.
Aunque negocie, llega el momento de comprar su vivienda para no terminar viviendo en la calle porque le pase lo que muchos llaman “mala suerte”. Claro que el autor de Padre Rico, Padre Pobre no toma esta parte en cuenta porque lo que enseña es que uno invierta el dinero y se haga millonario en dólares, así no necesita el plan de pensiones (aunque hasta él mismo ha quebrado). Lo malo es que muchos toman sólo una parte de su teoría y no el todo.
He visto mucha gente que se lleva de la teoría de Kiyosaki y no compran una vivienda pero tienen vehículos que cuestan más que un techo propio y no le están sacando un centavo de rentabilidad… esos sí son verdaderos pasivos.
FRASE DE LA SEMANA
“Si invierte en inmuebles, siempre tendrá un techo propio.”
Diego A. Sosa Sosa
Coach, Escritor, Consultor y Conferencista

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