RELACIONES HUMANAS 3.0

Diego SosaUncategorizedLeave a Comment

Ver cómo se viene deteriorando la relación entre los humanos me lleva a pensar mucho en cómo podemos lograr revertir la tendencia. Quizá soy anticuado y pienso que las relaciones humanas son importantes y lo deben ser en el futuro.
Como no soy usuario de teléfonos inteligentes, con todo lo que significa esto para una sociedad moderna, quizá no puedo entender que en el futuro no necesitaremos de una relación con otras personas y que es mucho mejor ser moderno. Pero trataré de exponer mi punto para no lamentarme en un futuro de no haber intentado algo…
Soy un estudioso del comportamiento humano y del cerebro. Las conexiones que traemos de fábrica y las que hemos ido creando nos llevan a tener una programación que nos sirve para vivir y sobrevivir.
Muchos patrocinan la teoría de que la célula básica de la sociedad es la familia. Yo me adhiero a la idea de que es la manada a la que pertenecemos. Es que no sólo defiendo a los que están en mi propio techo o salieron de él, también tengo una familia de ascendentes (quizá algunos lectores tienen descendientes). Los hermanos y familia de los hermanos. Luego están los tíos y los primos. Los amigos más íntimos y compañeros cercanos. Y uno que otro allegado. Esa manada debe estar entre las treinta y sesenta personas. Normalmente el número más bajo es el más común.
Para entender el concepto anterior, cuando vemos un video en que a alguien le pasa algo gracioso (doloroso), si fuera alguien de nuestra manada cerraríamos instantáneamente los ojos y encogeríamos los hombros. O sea, sentiríamos también lo que siente esa persona. La cercanía genera la empatía y por ende, terminamos protegiéndonos. Un político ladrón es malo cuando no es de nuestra simpatía… quizá deje de sernos simpáticos por corrupto. Si es familiar, por lo regular, nos resistiremos a creer los hechos.
El método de relacionarnos con las personas está cambiando. Anteriormente utilizábamos un detector de emociones infalible… nuestra visión. Algunos piensan que es un sexto sentido, pero no es así, las microexpresiones y el lenguaje corporal nos dicen cuándo una persona está triste, feliz, desprecia algo o a alguien, tiene asco, repudia, se sorprende, etc. En mi libro Ventas, Oratoria y Lenguaje del Cuerpo se detalla todo al respecto.

La forma de comunicarnos se va convirtiendo en intercambio de letras y figuras. Hoy podemos decir al mundo que estamos felices poniendo una carita con sonrisa, (muchos entenderían simplemente con dos símbolos gráficos 🙂 que generan la sonrisa mencionada). El problema es que no tengo que estar realmente feliz para que todos crean que lo estoy. Lo mismo pasa con las demás emociones que podemos descubrir sólo si estamos viendo a la persona.
Podríamos pensar que estamos acercando más personas a nuestra manada con la facilidad que nos ofrece la tecnología de tener a todo el mundo al alcance de unas pocas teclas. Yo lo veo de otra forma: Nuestro cerebro está siendo confundido por emociones expresadas al gusto del momento… y nunca hemos sido completamente sinceros al momento de expresar premeditadamente emociones.
Nos será cada vez más difícil hacer empatía con la gente y tendremos cada vez más decepciones de las personas que integremos a nuestra manada. El resultado puede ser escepticismo cuando conozcamos una nueva persona. Quizá mantengamos buenas relaciones virtuales y huyamos de las personales.
Si esto pasa nuestras manadas serán cada día más pequeñas y nuestro encierro será mayor.
Para mí nada sustituye la cercanía de una buena conversación cara a cara con personas que congenio.
FRASE DE LA SEMANA
“Cada día me doy cuenta que prefiero menos relaciones; opto mejor por pulir las buenas.”
Diego A. Sosa
Consultor, Coach, Escritor y Conferencista

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