MI PRIMERA VIVIENDA (I)

Diego SosaUncategorizedLeave a Comment

Nuestros antepasados sabían la importancia de tener una vivienda propia. Muchos, cuando podían, hasta compraban una para cada hijo. Tener un techo del que nadie pueda sacarnos, es algo que trae cierta tranquilidad porque hemos cubierto en parte nuestras necesidades de seguridad.
Robert Kiyosaki, gurú de las finanzas personales, dice que una casa es una pasivo porque nos saca dinero del bolsillo y porque el dinero que utilizamos para comprar una casa deberíamos invertirlo en algo que nos reditúe dinero.
A más tardar cuando dejemos de tener una vida productiva sabremos la gran importancia de tener una vivienda sin deberle a nadie. Es que nuestros ingresos se pueden reducir y si no creamos ingresos pasivos suficientes nuestro poder adquisitivo se irá degradando con el pasar de los años. Mientras que la renta lo más seguro seguirá aumentando, convirtiendo la situación en una espiral porque reduce aún más nuestro poder adquisitivo.
Pagar una renta de por vida es consumir sin sembrar. Si logramos un techo propio con lo que pagaríamos de renta sería el negocio perfecto. En vez de pagarle al dueño nos estaríamos pagando a nosotros mismos. Al terminar el período del préstamo hipotecario tendremos una vivienda libre de deudas de la que nadie nos puede sacar, nadie nos pedirá aumento de renta y no tendremos ni siquiera que seguir pagando por vivir ahí, lo que aumenta el dinero disponible para otros gastos.
El método de Kiyosaki funciona perfectamente para personas en países donde hay ventajas impositivas para los inversionistas y los inquilinos, y donde la seguridad social ayuda en caso de desempleo y pobreza senil. También es un método para personas que son negociantes, o sea, el dinero que invertirían en una casa lo ponen a producir, y de lo que producen podrían comprarse fácilmente la vivienda. Si usted vive en un país donde no se dan las condiciones mencionadas o usted no es negociante, será mejor que piense en tener un techo del que nadie lo pueda sacar.
¿Cómo lograr el techo propio? Muchos me dicen que no es posible con los ingresos que se tienen. Yo le aseguro que muchos, si hubiesen guardado el quince por ciento de lo que se han ganado, no necesitarían ni siquiera un préstamo para comprar. Los que no trabajan a través de su teléfono inteligente, con los gastos que han tenido en comunicación en los últimos años y los que tendrán, ya podrían tener un buen capital para iniciar el camino. ¡Calcule!
Vamos a iniciar. Es hora de hacer un plan y comenzar a guardar de todo lo que recibimos, una cuenta que se llamará “mi primer techo”. Quince por ciento de todo lo que recibo y el 50% de los extras. A los tres meses hay que poner lo ya ahorrado a producir más dinero. Una inversión como un certificado de depósito puede ser el primer paso. Luego debemos buscar mejores rendimientos; hay instrumentos de Bolsa de Valores que son seguros con rendimientos fijos. Si encuentra una oportunidad con buen rendimiento en moneda fuerte es el momento de protegerse de la inflación. Todo el método y los instrumentos financieros están explicados por extenso en mi libro Arco Iris Financiero.
Llega el momento de dimensionar la vivienda. No tiene que pensar que será donde vivirá siempre, puede ser algo modesto y luego cambiarse. Sepa cuánto necesitará de capital propio y calcule sus posibilidades de crédito.
FRASE DE LA SEMANA
“Iniciar temprano es primordial; si aún no inicié, temprano es ahora.”
Diego A. Sosa
Coach, Consultor, Escritor y Conferencista

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