MUJER MODERNA Vs. HOMBRE ANTIGUO II

Diego SosaUncategorizedLeave a Comment

En uno de los comentarios sobre mi artículo anterior salieron varias preguntas interesantes. Las tomaré como base para desarrollar esta nueva entrada en el blog.

“¿Cómo se siente el hombre y sobre todo en qué ha cambiado su comportamiento con relación a las relaciones con las mujeres actuales (mucho más libres, sin perjuicios, haciendo lo que les da la gana)?
Para recordar un poco; en el hogar, el hombre fue el proveedor durante cuatro millones y medio de años. A tal punto que en las sociedades cuando un hombre moría, los otros se encargaban de mantener ese hogar compartiendo sus presas; en algunas sociedades esto aún se practica, como son diversos pueblos japoneses que se dedican a la pesca. Más recientemente se inventó hasta el seguro de vida, así el hombre seguía siendo el sostén económico de la familia, aún después de su desaparición física. Y el seguro de incapacidad, que tiene la misma función.
Ésta situación de tantos millones de años programó el cerebro del hombre como perdedor en caso de no poder darle sustento a la familia, o en el caso moderno, de no ser él quien dé el soporte. Igual programó a la mujer: un hombre mantenido por una mujer es visto en la sociedad como un vividor, y si hace los oficios de la casa, entonces a los ojos de los demás no es un verdadero hombre.

Vistas las bases, vuelvo a la pregunta: ¿Cómo se siente el hombre de hoy?

Podemos entender que por un lado se siente fracasado o frustrado al no poder cumplir con el papel que venía desempeñando durante tantos años. Posiblemente no lo vemos así, o no lo entendemos… pero la realidad es que en las sociedades que no han hecho la transición del macho al hombre, los masculinos tenemos esa piedra en el zapato. Hoy el hombre está muy interesado en tener una amiga moderna, pero prefiere una esposa antigua.
La mujer antigua no es la que no trabaja, recordemos que ya el macho tiene asumido que ella se encarga de la casa y del conuco. La recolección era un trabajo remunerado hace mucho tiempo, con el trueque. La mujer siempre llevó bienes a la casa, pero el macho era el que predominaba, sin él no se podía subsistir.

Los prejuicios que la sociedad le impone a la mujer, inclusive la misma mujer los tiene, han ido desapareciendo con la evolución de la misma sociedad. Y es que el trabajo fuerte ya no es sólo físico, y la labor mejor remunerada es totalmente mental. Terminaron las diferencias, el hombre y la mujer pueden desarrollar la mayoría de los trabajos en iguales condiciones.
Depender del hombre para el sustento de la casa ya no es necesario. La mujer no tiene que soportar las cosas del macho para poder subsistir, ella tiene la capacidad mental para mantener un ingreso en la casa, que hasta hace medio siglo fue el arma utilizada por los machos (no los hombres) para hacer lo que querían en la relación. La sociedad evolucionó y le quitó una ventaja al macho, eso hizo que la mujer saliera de la cueva y que evolucionara rápidamente con relación a su comportamiento social.
Ahora bien, ¿cómo se siente el hombre? Tengo que decir que el macho seguirá apareándose con la mujer que siga metida en la cueva. Mientras, el hombre ha comenzado a sufrir el revés de una sociedad que ha evolucionado a una velocidad diferente a la de él. El hombre ahora tiene que acostumbrarse a la mujer que busca lo que quiere y no le importa si tiene la función de conquistar. Tengo que decir que la mujer siempre tuvo la iniciativa y ella elegía a su pareja, contrario a lo que pensamos la mayoría de los hombres. La mujer de ahora, si quiere aparearse no espera el ejemplar más conveniente, está actuando casi como el instintivo macho, y eso le trae al hombre un trastorno con relación a su programación genética y le muda todo su esquema de elección de la pareja de largo plazo.
El hombre disfruta de su nueva condición casi pasiva, pero al momento de dar el paso para lograr algo formal, a la mujer le será cada vez más difícil hacerlo cruzar del otro lado de la calle.
No es que el hombre ha cambiado tanto en los últimos cincuenta años, es que ha aprendido a protegerse más de un embarazo no deseado. En el último medio siglo se formaron muchas parejas que han perdurado… muchas iniciaron con un hijo no planificado. Hoy eso es más difícil, y va en perjuicio de la formación de familias.
En definitiva, necesitamos seguir adaptándonos, lo malo es que la velocidad de adaptación es mucho menor que la velocidad de la evolución de la sociedad. El hombre se está acomodando a la situación; los mayores no entienden cuál es el gusto de llevarse una mujer a la cama sin disfrutar la delicia de la conquista, mientras que los jóvenes disfrutan del sexo sin necesidad de conquistar.
Las preguntas son:
· ¿Cómo podrán elegir los jóvenes a la mujer indicada si no la llegan a conocer bien en el todo?
· ¿Elegirán por el mejor sexo?
· ¿Serán más infieles que nuestros antepasados?
· ¿Podrán mantener una relación de largo plazo si el inicio fue tan prematuro?
· ¿Se adaptarán los humanos a la nueva sociedad para mantener la base de ella, que es la familia?
· …

Más respuestas en la próxima entrega.

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